PTI (Plan de Trabajo Individualizado)
Un plan de trabajo individualizado (PTI) es el documento que recoge, de forma ordenada, las medidas educativas que se aplican a un alumno concreto con necesidades específicas de apoyo educativo. Es la hoja de ruta que da coherencia a su atención a lo largo del curso.
Su utilidad es práctica: reúne en un solo lugar qué necesita el alumno, qué medidas se van a tomar, quién es responsable de cada una y cómo se hará el seguimiento. Así, todo el profesorado que interviene comparte la misma información y actúa con criterios comunes.
Un PTI suele incluir la situación de partida del alumno, los objetivos que se persiguen, las adaptaciones -significativas o no- y los apoyos previstos, la organización de esos apoyos y los momentos de revisión. No es un documento estático: se ajusta a medida que el alumno progresa.
También cumple una función de continuidad y de comunicación. Permite que, de un curso a otro o de un centro a otro, la información relevante no se pierda, y sirve de referencia en la coordinación con las familias y con los servicios de orientación.
El PTI es también un instrumento de corresponsabilidad: al recoger por escrito quién hace qué y cuándo se revisa, evita que la respuesta a un alumno dependa de la memoria o la buena voluntad de un docente concreto. Las familias suelen tener un papel en su elaboración y seguimiento, lo que refuerza la coherencia entre el centro y el hogar.
Origen normativo
Los planes de trabajo individualizados se enmarcan en las medidas de atención a la diversidad derivadas del Título II de la LOE, modificada por la LOMLOE. Su denominación exacta y su formato los regula la normativa de cada comunidad autónoma.
Cómo aplica en el aula
Cuando un alumno con dislexia recibe más tiempo en las pruebas y materiales adaptados, esas medidas no quedan a criterio de cada docente: están escritas en su PTI, de modo que se aplican de forma coherente en todas las materias y se revisan periódicamente.
Cómo lo aborda Magistral
Magistral trata la información de apoyo educativo como dato sensible y la vincula a la evaluación por criterios. Así, las medidas previstas en un plan individualizado pueden tenerse en cuenta sin perder la confidencialidad ni la trazabilidad de la calificación.