Programación didáctica
La programación didáctica es el documento que planifica la enseñanza de una materia en un curso concreto. Recoge, de forma ordenada, qué se va a enseñar, cómo, cuándo y con qué criterios se va a evaluar a lo largo del año académico.
La elabora el departamento o el equipo docente de la materia, dentro del proyecto educativo del centro. Suele incluir la secuencia de saberes básicos, las competencias específicas y sus criterios de evaluación, la metodología, las medidas de atención a la diversidad y los procedimientos e instrumentos de evaluación.
La programación es un instrumento vivo: orienta el trabajo diario y se revisa a la luz de los resultados, pero también funciona como referente público de lo que el alumnado y las familias pueden esperar del curso.
La programación didáctica conecta así dos planos que antes solían ir por separado: la planificación de la enseñanza y la evaluación. Al fijar de antemano qué criterios se evaluarán, con qué instrumentos y con qué peso, hace que la calificación final no dependa de decisiones improvisadas, sino de un plan acordado por el equipo docente y conocido de antemano por el alumnado y las familias.
Origen normativo
La obligación de programar la actividad docente deriva de la autonomía pedagógica de los centros reconocida en la LOE, modificada por la LOMLOE, y se regula en detalle en la normativa de organización de cada comunidad autónoma.
Cómo aplica en el aula
Cuando un departamento decide que un criterio de evaluación pesa más que otro, o que un bloque de saberes se trabaja en el segundo trimestre, esas decisiones quedan fijadas en la programación didáctica. De ahí bajan a las unidades didácticas y a las situaciones de aprendizaje.
También facilita la coordinación entre docentes: si varios grupos comparten programación, la evaluación se aplica con los mismos criterios y pesos, lo que hace las calificaciones más comparables y justas.
Cómo lo aborda Magistral
Magistral toma como base las competencias, criterios y saberes del currículo, de modo que las decisiones de la programación -pesos, secuencia, agrupaciones- pueden reflejarse y mantenerse coherentes con la evaluación que después se realiza en el aula.