Competencia específica
Una competencia específica es el desempeño que el alumnado debe ser capaz de realizar en una materia concreta al terminar una etapa. Define qué significa, en la práctica, «saber» esa materia: no acumular contenidos, sino poder usarlos para afrontar situaciones propias del ámbito.
Su papel en el currículo LOMLOE es de bisagra. Por arriba, conecta con las competencias clave -transversales a todas las materias- y con los descriptores del Perfil de salida. Por abajo, se concreta en los criterios de evaluación, que describen de forma observable cómo se demuestra esa competencia.
Cada materia cuenta con un número reducido de competencias específicas, que se mantienen estables a lo largo de la etapa. Lo que cambia de un curso a otro no son las competencias, sino el grado de complejidad con que se trabajan y los saberes básicos que se ponen en juego para desarrollarlas.
Esta estructura es la que permite que la enseñanza sea coherente: todo lo que se enseña y se evalúa en una materia puede remontarse a una de sus competencias específicas y, a través de ella, al Perfil de salida del alumnado.
Conviene no confundir competencia específica con competencia clave: la clave es transversal y común a todas las materias, mientras que la específica es propia de una materia concreta. De hecho, la competencia específica es la forma en que cada materia contribuye al desarrollo de las competencias clave del alumnado.
Origen normativo
Las competencias específicas de cada materia se establecen en el Anexo II de los reales decretos de enseñanzas mínimas: Real Decreto 157/2022 para Primaria, Real Decreto 217/2022 para la ESO y Real Decreto 243/2022 para Bachillerato, y se concretan en los decretos autonómicos.
Cómo aplica en el aula
En Matemáticas, una competencia específica real del currículo pide «interpretar situaciones de la vida cotidiana, proporcionando una representación matemática de las mismas». No se evalúa de forma directa: se valora a través de sus criterios de evaluación asociados, que describen desempeños concretos y observables.
Cómo lo aborda Magistral
Magistral organiza el currículo en torno a las competencias específicas: muestra, para cada una, sus criterios de evaluación, los saberes implicados y los descriptores del Perfil de salida a los que contribuye. Así, cada calificación puede explicarse en términos de la competencia que desarrolla.